
Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.
Cuando un amigo se va,
¡una estrella se ha perdido!
(...la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido.)
Cuando un amigo se va,
se detienen los caminos
y se empieza a revelar
el duende manso del vino.
Cuando un amigo se va,
galopando su destino
empieza el alma a vibrar
¡porque se llena de frío!
Cuando un amigo se va,
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.
Cuando un amigo se va,
se queda un árbol caído
que ya no vuelve a brotar
porque el viento lo ha vencido.
Cuando un amigo se va,
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.
(Letra y Música de: Alberto Cortéz, cantautor argentino)
[*] Mi humilde homenaje a un querido amigo que se nos fue demasiado pronto, hace sólo unos días. “Nos faltará tu risa, Héctor... tu gentileza, tu caballerosidad... echaremos de menos tu toque tan especial de hombre bueno... ¡Nadie como tú cuando se trataba de hacer sentir como gente importante... a quienes nunca lo hemos sido. Te prometo que velaré el sueño de Pablito, Natalia y Betty con mis plegarias... desde donde me encuentre... la distancia física no es lo que importa cuando podemos tocarnos con el corazón. Nunca te olvidaré... Un beso... que te daré algún día... pronto.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario